17 de octubre de 2005

Cuestión de principios

Los medios llevan a los fines, que deben estar comandados por los principios. Que los principios rijan mis fines, ese es mi deseo de hoy día para mí. Con todos vosotros, el sr. Euclides

Muchos de los principios (conscientes) se fraguan entre los 10 y los 17 años. Debemos recordarlos. Debemos hacerlos inolvidables. ...La persistencia de la memoria, de la honestidad, del sentido de justicia y honradez que teníamos cuando los mayores nos sacaban de la pista de futbito (u otro) por la fuerza o por la edad. ¡Ay, qué recuerdos!

...cuando no nos explicaban las cosas ¿Recuerdas? ¿Lo recordarás cuando no te apetezca explicarle algo a ese/a enano/a bajito/a?

Existen vías alternativas para llegar antes, para evitarte incómodos obstáculos. Caminos discutiblemente transitables llevan por atajos. Caminos más cortos que te hacen acabar la carrera con menor dificultad. Que te harán ascender más rápidamente, o ingresar mayor cantidad. El otro camino, el sincero, es más largo y duro. Éste, convierte a las personas en honradas (José Herrera). Es sabido que en geometría euclidiana, la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. Pero en este mundo achatado por los polos, el camino más corto no siempre es el recto. Hay que ser valiente ante las bifurcaciones que se nos presentan, refrescar la memoria y recordar cómo queríamos ser.

En el camino, los principios deben ser importantes no sólo al principio, sino también en el medio, y también en el fin. En fin...

11 comentarios:

Fernanblog dijo...

Esto me recuerda a un poste que... mejor dicho, a una postilla que me quedé a medio escribir, sobre tu poste acerca de vencer en medio.

En ella, escribiría lo siguiente:

En realidad, querido amigo, sí debieras dudar del espacio existente entre la "I" de inicio, y la "n" del final, porque en verdad es inexistente: tanto al comienzo como en la clausura se encuentran juntitas ellas. (Se ilustra: INicio ... fIN)
Sí es cierto sin embargo, que la "I" del inicio está antes que la "N" del fin, se mire como se mire. Se lea como se lea.
¿Pero el medio? El medio no tiene espacio aparente entre pricipio y fin, y sin embargo está, y además está en todo el medio. ¿Cómo se explica esto?

Pues yo no lo se, pero como bien dices, Carlitos, hay que tener mucho cuidado con los medios, pues si bien son evidencia de un principio y un fin, no debiera nunca un fin ser consecuencia de un medio, por nuestros propios principios.


Y a bien ha venido el poste de hoy, que ha sacado de la fragua de mi transportín a la postilla vieja para que hoy intente seguir sirviendo.

blogmanta dijo...

Hay quien lee libros y quien se lee las letras de las canciones pq su nivel de ingles no llega para entederlas mientras el cantante las vocifera.

Precisamente en "Aerosmith_-_Get_A_Grip_-_13_-_Amazing.mp3" viene la frase "Life's a journey not a destination" lo cual me dice que no siempre hay que buscar el camino más corto y rápido para llegar al destino, sino aprovechar ese camino al máximo, como en las charlas conclaveras que nos llevan al almuerzo diario, ya que comer hay que comer ...

Bueno y, ¿ a donde voy yo con esta postilla ?

:)(:pasion-s-lmt dijo...

carlitos...estoy renovndo mis links y me gustaria ponerte en representación de vuestra y nuestra España Puedo?
Saludos desde Chile, Constanza
Pasionsinlimites, visitame

LUIS AMÉZAGA dijo...

Lo loables principios de juventud también suelen ir acompañados de intransigencia o fanatismo. El cinismo de la edad adulta, demuestra su propio fracaso, pero al menos nos hace humildes y comprensivos con los fallos (que no lo dudes) los demás cometerán.

El camino recto puede ser corto pero no descubre nada que no vieras desde que comenzaste a andar. El torcido es largo, y llegas tan cansado a no se sabe dónde, que te cagas en todos tus muertos. Resumiendo, cuestión de principios.

er tío dijo...

de acuerdo con blogmanta...

cantó Robert Plant...

..there are two paths you can go by
but in the long run
There's still time to change
the road you're on...

A veces el fin es una linea tan debil q no nos damos cuenta de que ya hemos llegado o cuando hemos llegado ese fin es lo de menos...

sigo en el (mi)camino...

monocamy dijo...

Pues yo creo que no se cimentan tanto los principios, en la adolescencia. Antes al contrario, los principios (al menos los míos) no son rígidos, sino que surgen, evolucionan o desaparecen. A los que se ciñen a principios inamovibles suelen llamarles fanáticos...


Hoy recuerdo algunos "principios" de mi adolescencia y sonrío con resignación... ;)

Fernanblog dijo...

¿Es el fin de una listita curiosita de postillas el principio de un nuevo poste?

Marihose dijo...

Los principios son como los caminos, que avanzan, retroceden, hay curvas, obstáculos...creo que van evolucionando con nosotros.

Pero vas aprendiendo, y como hemos "mamado" muchas cosas, pues de nosotros dependerá aprovecharlas o no.


Ahora pienso que soy más consecuente que antes, aunque siempre tuve principios y estuve llena de sueños, pero soy más realista, sin dejar de ser algo ilusa, supongo que es algo que quizás pierda, pero aún no.

Susana dijo...

Los principios que rigieron mi adolescencia son más o menos los mismo que ahora, pero pulidos. Es cierto lo que dice Luis, quizás haya demasiada intransigencia y fanatismo en los quince años, pero básicamente tus principios empiezan a formarse.

Yo tengo comprobado que no sé caminar por líneas rectas ;-)

Un beso Carlos.

ella y su orgía dijo...

Claro, el problema es que hay gentuza sin entrañas que no ha escuchado en su vida ese término. Que se lo cuenten sino a ésos que van pisoteando a otros para que su mediocridad relumbre sobre ellos.

Abrazo orgiástico.

Virginia dijo...

!Que bonito por Dios¡ "Que los principios rijan mis fines, ese es mi deseo de hoy día para mí"

Ojalá pudiera decir lo mismo. Recuerdo muy bien la primera vez que discuti sobre la libertad, fue en una clase de ética. Y uno de mis compañeros dijo que era como en la autopista, podías elegir el carril pero no la dirección. Eso me rebeló, yo era muy joven. Ahora lo pienso y sé que tenía razón. Me fastidia mucho, pero es así. Y lo malo es que la autopista no sé a dónde conduce ni tengo mayor interés en llegar al final. A veces voy despacito y otras voy arrollando, pero no he conseguido salirme de ella. Me he aburguesado, lo que soñé de joven no se ha cumplido y temo que no se cumplirá. Encontrar mi camino y que ese sea mi fin sería seguramente la meta.

Cuando intento plantearme una nueva vida, sin seguridad, dejar mi trabajo, vender mi casa, huir de mi ciudad, empezar de nuevo. Me entra un vértigo terrible. Sé que la respuesta no está en lo que tengo sino en lo que soy y que conforme me dejo llevar por el consumismo, la comodidad y la dejadez me aparto de la felicidad.